Los últimos estudios relacionados con la gestión muestran la importancia creciente de las relaciones con clientes, colaboradores, proveedores e incluso con la comunidad, con tanta o mayor relevancia que el rendimiento financiero.
El impacto que hoy una empresa produce en sus stakeholders, y en especial en sus colaboradores obliga a abordar en forma seria y responsable el diseño de las experiencias de estos, en particular la experiencia del colaborador. De hecho desde las metodologías del diseño de experiencia de cliente y el service desing thinking es posible contribuir en las áreas de personas de las organizaciones al engagement y desarrollo pleno de su potencial.
En las organizaciones actuales, la definición de una propuesta de valor inspiradora que propicie el compromiso de los colaboradores es clave para la fidelidad de empleados y clientes. Contar con trabajadores conectados con el sentido y propósito de la organización, directamente relacionado a la propuesta de valor que la compañía desea entregar a sus clientes, es el gran desafío que las áreas de personas deben enfrentar para transformarse en un área estratégica de las compañías.
“El camino para la experiencia sostenible del empleado se construye desencadenando una dinámica emocional y una relación colaborativa. Eso se logra a través de una propuesta de valor organizacional inspiradora y con sentido”.